Disfunciones sexuales en el hombre

Al igual que en el caso de la mujer, el hombre también puede presentar disfunciones sexuales, que son alteraciones persistentes en la respuesta sexual humana (deseo, excitación y el orgasmo). Lo cual se pude traducir en la falta de interés, imposibilidad de sentir placer, fracaso en la respuesta fisiológica sexual o incapacidad al controlar y sentir un orgasmo.

Así en la actualidad, los trastornos sexuales masculinos son frecuentes en todo el mundo, y particularmente en Latinoamérica casi el 50% de la población masculina en edad reproductiva sufre algún tipo de trastorno sexual.

Impidiendo el desarrollo de la vida erótica plena y el establecimiento de las relaciones interpersonales. Dando paso a una considerable afectación en su autoestima, que, de no ser tratadas a tiempo, pueden cursar hacia trastornos psiquiátricos severos, o ideas suicidas consumadas.

Por eso, las disfunciones sexuales en el hombre están lejos de ser un tema que debe ser subestimado o desestimado dentro de la salud mental.

Trastorno sexual del hombre Disfunciones sexuales

Trastornos del deseo como disfunción sexual en el hombre

Las Disfunciones sexuales por trastornos de deseo (o disfunciones del deseo) hacen referencia a la falta o aumento en las ganas de tener una actividad sexual.

Hipoactivo

El trastorno del deseo se define como el desinterés, ausencia o desaparición de pensamientos y fantasías sexuales, y la escasa motivación hacia la actividad sexual, que puede ser global abarcando todas las formas de expresión sexual, o situacional. Donde se puede limitar a la compañera, o a una actividad sexual especifica.

Por ejemplo, no estar dispuesto al coito, pero sí a la masturbación; estas personas no inician casi nunca la relación y la llevan a cabo con disgusto cuando lo decide la pareja.

De ahí que, los pacientes que la padecen disminuyen o inhiben su iniciativa sexual, y en algunos casos no parecen tener percepción del atractivo de las personas. Además, son menos receptivos a los reclamos sexuales y demoran todo lo que pueden la frecuencia de sus relaciones que disminuyen de forma notable.

La ausencia de deseo sexual no excluye el placer o la excitación, pero hace menos probable que el individuo emprenda alguna actividad sexual en este sentido.

Etiología

Al mencionar e identificar la etología concreta en el paciente hipoactivo, es necesario descartar situaciones como discrepancia en el deseo, evasión del embarazado o síntoma secundario de la disfunción eréctil. Siendo esto último un factor que puede disminuir e inhibir el deseo sexual por miedo al fracaso.

  • Orgánica: por trastornos endocrinos (hiperprolactinemia), diabetes, niveles de testosterona muy bajos, hipoganadismo, disfunción tiroidea, etc.
  • Psicológicos: por depresión, ansiedad, estrés, o problemas de pareja.
  • Medicamentos: antimetaboliscos (metotrexato), antiinflamatorios no esteroideos (naproxeno), miorrelajantes (baclofeno, ciclobenzaprina), antigotosos (alopurinol, colchicina), antihistamínicos (ebastina).

Por aversión al sexo

Se trata de la aversión o miedo intenso e irracional hacia el sexo, y a casi todas las conductas e impulsos sexuales con su pareja. Así, el componente central del trastorno por aversión sexual es la ansiedad, en diversos grados, ante estímulos específicos como: secreciones genitales y coito. O por todo tipo de contactos sexuales, incluidos los más superficiales, como besos o caricias corporales. En general el paciente cursa con tendencia a las fobias o miedos irracionales y ansiedad generalizada.

Etiología

Dentro de las disfunciones sexuales masculinas por aversión al sexo el factor etiológico siempre radica en el aspecto psicológico. Ya que, la ansiedad, aunque no sea el desencadenante es el elemento que la mantiene una vez instaurada en el paciente.

Sin embargo, es necesario descarta la presencia de abusos sexuales, alteraciones psiquiátricas o alguna sexofobia, fundamentando que este último tipo de trastorno no temen la relación sexual, sino que se inquietan ante la posibilidad de una crisis de ansiedad en varias situaciones, incluyendo las sexuales.

(Conflictos de identidad de sexo, primera experiencia traumática en el coito, homosexualidad)

Trastornos de la excitación sexual

Disfunciones sexuales por trastornos de la excitación sexual son aquellos donde el paciente tiene dificultad para sentirse excitado o conseguir y mantener la erección para una penetración satisfactoria.

Trastornos de la erección

La disfunción eréctil se define como la imposibilidad de mantener de forma recurrente una erección de rigidez suficiente para poder finalizar la actividad sexual, la cual puede ser total o parcial y que para ser considerada como una disfunción eréctil debe presentarse como persistente o crónica.

Así, la disfunción eréctil suele considerarse como unos de los trastornos y disfunciones sexuales más comunes y variados en presentación, ya que algunos hombres plantean que presentan la incapacidad desde el inicio de la relación sexual. Otros refieren que logran la erección, pero la pierden en el momento de la penetración; unos alcanzan una erección suficiente para penetrar, pero una vez adentro la pierden en cuanto comienzan los movimientos coitales; otros explican que solo la consiguen con la masturbación o cuando despiertan por las mañanas; y hay quienes plantean que solo la logran durante el sueño.

De ahí que, dentro del CIE-10 podamos encontrar diferentes grados de respuesta eréctil, según cada sintomatología expresada:

  1. Erección completa.
  2. Rigidez suficiente para el coito, pero con dificultades para el mantenimiento de la misma.
  3. Incremento del volumen del pene, con insuficiente rigidez para conseguir el coito.
  4. Incremento del volumen sin rigidez.

Por otro lado, todo paciente con problemas erectivos percibe las situaciones sexuales como amenazantes, subestima el nivel de excitación alcanzado, pierde la percepción de control sobre su respuesta erectiva y presenta abundantes creencias erróneas que llegan a mermar su autoestima y su autoconfianza.

Ya que, por un lado, estaría el foco emocional de la ansiedad hacia el acto; por otro el del foco cognitivo de la autoevaluación del acto sexual, llegando a desarrollar incluso la conducta de evitación o bajo deseo sexual.

Etiología

Un factor determinante al momento de establecer la etiología de la disfunción eréctil y sea un hombre joven o mayor es la estrecha relación que guardar el fenómeno neurofisiológico de la erección con el aspecto psicosocial, de ahí que surja el factor mixto.

Por ello, definir la disfunción eréctil como de origen orgánico o psicológico solamente resulta reduccionista. Sin embargo, según etiología que desencadene el trastorno sexual, es necesario conocer cuáles son los tipos, para así atender apropiadamente las necesidades del paciente.

(Estimamos que los porcentajes reales serían: 37% orgánicos, 33% mixtos y 30%psicógenos puros)

  • Orgánico: son todas aquellas situaciones que puedan afectar los mecanismos que intervienen en la erección. Siendo los más relevantes la diabetes, alteraciones cardiovasculares (son la causa más importante), HTA, alcohol, tabaquismo, insuficiencia renal, hiperlipemia y alteraciones neurológicas.
  • Psicológico: dentro de este grupo encontramos una subcategoria para especificar reducir la búsqueda de la etiología:
    • Predisponentes: educación moral y religiosa restrictiva, relaciones entre los padres deteriorada, inadecuada información sexual, experiencias sexuales traumáticas durante la infancia, inseguridad en el rol psicosexual, modelos paternos inadecuados o trastornos de personalidad.
    • Precipitantes: disfunción sexual previa, problemas de pareja, infidelidad, expectativas poco razonables sobre el sexo, fallos esporádicos, edad. Depresión, ansiedad, anorexia nerviosa, experiencias sexuales traumáticas, estrés, aborto o momentos especiales.
    • Mantenedores: ansiedad ante la relación sexual, anticipación del fallo, sentimientos de culpa, falta de atracción entre los miembros de la pareja, problemas generales en la relación, miedo a la intimidad, deterioro de la autoimagen, información sexual inadecuada, escasez de estímulos eróticos, miedos o fobias específicas, escaso tiempo dedicado al galanteo o trastornos mentales.

Disfunciones sexuales por Trastornos orgásmicos del hombre

La disfunción sexual masculina de los trastornos orgásmicos son aquellos donde existe alguna alteración persistente en la eyaculación y el alcance del orgasmo masculino, tras una fase de excitación sexual.

Eyaculación precoz

La eyaculación precoz es aquella incapacidad recurrente para controlar la eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco después de la penetración, y antes de permitir niveles subjetivamente aceptables de excitación propia.

Existiendo pacientes que incluso refieren presentar una eyaculación antes de presentar la erección. Así, el tiempo en la eyaculación está determinado por:

  • Rapidez e intensidad de la relación sexual
  • Umbral eyaculatorio de hombre
  • Capacidad de autocontrol aprendida
  • Posibilidad de inhibición del reflejo de forma involuntaria

Etiología

Establecer un agente causal a la eyaculación precoz resulta muy poco probable, pues hasta el momento existen diferentes etiologías asociadas a este tipo de disfunción, de ahí que existe un enfoque multifactorial. Donde se pueden mencionar factores orgánicos, como fármacos, drogas, irritantes, prostáticos o alteraciones neurológicas. Distintos autores refieren como causantes de EP drogas como el clorhidrato de trifluoperacina, el uso de opiáceos o de algunos simpaticomiméticos, como el clorhidrato de pseudoefedrina.

Eyaculación retardada en el hombre

Se trata de la persistente situación de una eyaculación excesivamente retardad ante la estimulación sexual. Pudiendo presentarse a cualquier grupo etario, tanto en presencia de la pareja como, en sus grados extremos, en la propia masturbación.

Sin embargo, muy pocos hombres acuden a consulta debido a este trastorno, pues les puede servir de mayor placer. Al contrario, para su pareja sexual esto puede ser molesto e incluso doloroso, al soportar tanto tiempo los movimientos del pene.

Por otro lado, al igual que los trastornos sexuales la eyaculación precoz, cursa con ansiedad y el hipercontrol, lo que dificulta la expulsión del semen.

Etiología

Está relacionada con la pérdida de nervios sensoriales periféricos de conducción rápida y la disminución hormonal. Por su parte, en edades más tempranas las causas pueden ser medicamentosas, como antidepresivos, antipsicóticos, opiáceos, entre otros. O enfermedades orgánicas como la depresión, ansiedad, estrés, lesiones neuronales de genitales o lumbares, trastornos neurodegenerativos.

Eyaculación inhibida o anaeyaculación del hombre

Las disfunciones sexuales del hombre de eyaculación inhibida es la ausencia de eyaculación persistente en respuesta a una estimulación sexual. La eyaculación inhibida o anaeyaculación puede ser de toda la vida o de carácter adquirido.

Debemos señalar que la mayoría de los pacientes con este trastorno pueden eyacular fuera de la vagina, o sea, durante la masturbación o por la estimulación no coital de la pareja. Este trastorno suele ser general o con todas las parejas, o situacional, es decir, aparece con una pareja y con otra no.

Etiología

Aunque la etiología con mayor predominancia dentro de este tipo de disfunción sexual es de origen psicológico. También existe un cierto porcentaje de causa orgánica, donde se pueden identificar los siguientes:

  • Orgánica: lesiones anatómicas del aparato genitourinario, las lesiones de la médula espinal y de los ganglios simpáticos lumbares, el uso de fármacos o drogas que debilitan el tono simpático, las fenotiacinas, entre otros.
  • Psicológica: educación religiosa rígida durante la infancia; temor al embarazo o el no deseo de tener hijos, vagina como órgano contaminado, eyaculación como sustancia contaminante, pérdida de la atracción sexual hacia la pareja, primeras experiencias con prostitutas, rechazo u hostilidad encubierta hacia la pareja y homosexualidad latente.

Disfunción sexual por Trastornos del dolor

Dispareunia no orgánica

Consiste en dolor genital durante el coito. Puede aparecer antes o después del acto sexual. Este trastorno, aunque ha sido considerado como exclusivo de la mujer, también se presenta en los hombres; el dolor se puede sentir a nivel del pene, los testículos o los órganos internos.

Etiología

Existen tres pautas esenciales para establecer la etiología de la disfunción:

  • Dispareunia por estimulación sexual deficiente o insuficiente.
  • Dispareunia tras haber padecido una infección o una lesión, pero que ha dejado condicionada una contractura muscular defensiva.
  • Dispareunia debida a ansiedad durante las relaciones sexuales.

Trastorno sexual por enfermedad

Es la presencia de una alteración sexual clínicamente significativa producida solo por los efectos fisiológicos directos de una enfermedad. En esta disfunción sexual masculina puede presentarse dispareunia, deseo sexual hipoactivo o trastornos orgásmicos.

La presencia de una asociación temporal entre el inicio, la exacerbación o la remisión de la enfermedad y el trastorno sexual, orientan la enfermedad como causa.

A continuación, expondremos las enfermedades capaces de producir cualquiera de las formas de trastorno sexual masculino.

  • Causas anatómicas: Deformidades congénitas como fibrosis testicular e hidrocele.
  • Causas cardiorrespiratorias: Angina de pecho, enfisema, fiebre reumática, infarto del miocardio, insuficiencias coronaria y pulmonar.
  • Causas endocrinas: Acromegalia, adenoma cromófobo, castración, craneofaringioma, diabetes mellitus, enfermedad de Addison, eunucoidismo (con síndrome de Klinefelter), hiperprolactinemia, infantilismo, ingestión de hormonas femeninas (estrógenos), mixedema, neoplasias suprarrenales (con o sin enfermedad de Cushing), tirotoxicosis, tumores feminizantes de las células intersticiales.
  • Causas genitourinarias: Cistectomía, enfermedad de Peyronie, fimosis, priapismo, prostatectomía perineal (frecuentemente), prostactectomía suprapúbica y transuretral (en ocasiones), prostatitis, uretritis.
  • Causas hematológicas: Anemia de células falciformes, anemia perniciosa (con enfermedad sistémica combinada), enfermedad de Hodgkin, leucemia aguda y crónica.
  • Causas infecciosas: Elefantiasis, gonorrea, parotiditis, tuberculosis genital.
  • Causas neurológicas: Deficiencias en la nutrición, esclerosis amiotrófica lateral, esclerosis múltiple, espina bífida, lesiones del lóbulo temporal, miastenia grave, neuropatías periféricas, parálisis cerebral, parkinsonismo, simpatectomía, tabes dorsal, tumores o secciones transversales de la médula.
  • Causas vasculares: Aneurisma, arteritis, esclerosis, obstrucción trombótica de la bifurcación de la aorta.
  • Otras causas: Agentes tóxicos (plomo, herbicidas), cirrosis, insuficiencia renal crónica, obesidad.
Disfunciones sexuales Trastorno sexual inducido por sustancias

Trastorno sexual inducido por sustancias

Las sustancias que inducen al trastorno sexual son alcohol, metildopa, anfetaminas, antiandrógenos, atropina, barbitúricos, bromuro de metantelina, cimetidina, clofibrato, clonidina, psicofármacos, digital (rara vez), diuréticos tiacínicos, drogas adictivas, espironolactona, guanetidina, marihuana, nicotina (rara vez), propanolol, reserpina

Impulso sexual excesivo

Es el aumento o exceso de fantasías sexuales y de deseos de actividad sexual. Que, dicho de otro modo, se caracteriza por un paciente con deseo sexual constante y persistente durante casi todo el día, sin importar las actividades que realice.

Donde no se puede controlar o postergar la incidencia y frecuencia de las fantasías sexuales. Lo que impide pensar sobre las consecuencias nocivas en su entorno personal, social y laboral.

Satiriasis

Según la clasificación expuesta en el CIE-10 la satiriasis o también conocido como conducta sexual Impulsiva-Compulsiva, se incluyen dentro de los trastornos de impulso sexual excesivo.

Caracterizado por una hipersexualidad incontrolable por el sexo de todo tipo, desde relaciones sexuales hasta la masturbación o consumo pornográfico.

Así, actualmente se estima que hasta el 6% de la población cursa con este tipo de trastorno, y que solo 2% de los afectados son mujeres. Sin embargo, las cifras aun en la actualidad son imprecisas, ya que la hipersexualidad es un trastorno poco diagnóstico, pues los pacientes prefieren mantenerlo oculto.

En cuanto a su comportamiento el paciente presenta un comportamiento con ansiedad, angustias, irritabilidad, insomnio y una necesidad imperiosa de recurrir frecuentemente a la actividad sexual. Por consiguiente, el estado de euforia que siente lo lleva a obtener el placer para evitar el malestar, y experimenta un desplome emocional después de conseguirlo.

Así, la adicción al sexo proporciona un mecanismo de evasión, un alivio temporal a problemas personales, familiares, sociales.

Pero, ¿cuándo se puede determinar que existe la hipersexualidad?

La estimación del umbral para lo que constituye la hipersexualidad está sujeto a debate, ya que lo que una persona puede considerar como deseo sexual normal, podría ser entendido por otros como excesivo y, por otros, como bajo.

De ahí que, las disfunciones sexuales de hipersexualidad se alcanza cuando el comportamiento causa incomodidad o impide el funcionamiento social, ya que su deseo sexual excesivo les obliga a acudir frecuentemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, realizar con frecuencia llamadas a líneas eróticas y mantener relaciones sexuales con desconocidos, haciendo que su vida gire en torno al sexo.

Sin embargo, existen dos criterios que definen el patrón de comportamiento:

  • Recurrencia y falla en el control de del deseo sexual
  • Continuidad del comportamiento a pesar de las consecuencias significativamente destructivas

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